miércoles, 15 de febrero de 2017

Publicado el miércoles, febrero 15, 2017 por con 0 comentarios

Siguiendo el camino de Alberto Sols: homenaje en el centenario de su nacimiento



La Fundación Ramón Areces acoge los días 20 y 21 de febrero de 2017, el Simposio Internacional: Siguiendo el camino de Alberto Sols: homenaje en el centenario de su nacimiento.

Alberto Sols nació en 1917 en Sax, un pequeño pueblo de Alicante. Comenzó sus estudios de medicina en Valencia, los terminó en Madrid tras finalizar la Guerra Civil y después marchó a Barcelona donde comenzó a estudiar el mecanismo de la absorción de azúcares en el intestino. Unos años más tarde fue admitido en el laboratorio de Enzimología de Carl y Gerty Cori en Saint Louis (Missouri, EE.UU.), uno de los más prestigiosos del mundo por aquel entonces. Su estancia de dos años allí influyó decisivamente en su carrera futura.

En 1954 vuelve a España. Se instala inicialmente en la Facultad de Medicina de la Ciudad Universitaria madrileña donde se crea un "Laboratorio de Enzimología" del CSIC y donde, en medio de enormes dificultades, empieza a trabajar y a recibir a algún doctorando. En 1956 Sols y su grupo entran en el recién construido edificio del CIB (Centro de Investigaciones Biológicas) del CSIC, que se inaugurará oficialmente en 1958. Muy pronto, el rigor y el elevado nivel de su labor investigadora despertaron la admiración de muchos e hicieron que su trabajo se convirtiese en una referencia de calidad en el país.

La recién creada Universidad Autónoma de Madrid le ofrece la posibilidad de ocupar los locales destinados a un Departamento de Bioquímica en el futuro edificio de la Facultad de Medicina, a cambio de que su grupo se haga cargo de la enseñanza de la Bioquímica cuando se inaugure dicha Facultad. La propuesta es aceptada y el grupo comienza la docencia en 1969 en locales del Hospital La Paz y de la Clínica Puerta de Hierro. El traslado de todo el grupo se materializa a fines de 1971 y se inicia una nueva andadura que a lo largo del tiempo dará lugar al actual Departamento de Bioquímica, donde plasma sus ideas sobre la enseñanza de la Bioquímica en una Facultad de Medicina, y su impronta es notoria en la organización de importantes cursos monográficos y de doctorado.

Mientras tanto, el inicial Instituto de Enzimología va cambiando su denominación, primero a Instituto de Enzimología y Patología Molecular y más tarde a Instituto de Investigaciones Biomédicas con el nombre de Alberto Sols añadido poco después de su muerte. Actualmente, es un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y uno de los Institutos más importantes de Investigación en Biomedicina en España. La investigación del Centro está distribuida en tres líneas principales: Fisiopatología, Metabolismo y Estrés Celular, y Biología del Cáncer.

Hemos seleccionado un extracto del artículo publicado por el Dr. Carlos Gancedo en la revista de la SEBBM en diciembre de 2011, en el que refleja la personalidad del científico:
“El legado de un científico tiene, aparte de su obra publicada, un componente inmaterial, no objetivable. El legado inmaterial de las personas, a veces más importante que el material, es difícil de establecer, ya que está constituido por actitudes, ideas, consejos, visiones sujetas a interpretaciones individuales y por tanto subjetivas.

Desde mi punto de vista el legado inmaterial de Sols a la comunidad de bioquímicos españoles está sin duda en una actitud exigente hacia la calidad, en un aprecio hacia la obra bien hecha, en su generosidad con las ideas, en su interés por la adecuada comunicación de los resultados, y en su inquietud por el porvenir de la investigación, algo tan bello como arduo de construir, pero tan frágil y fácil de destruir si no se cuida adecuadamente.

Al final, ¿cómo resumir la personalidad de Sols? Sobre su mesa de trabajo Sols tenía una regla de madera en forma de prisma triangular en cuyas caras tenía pirograbadas una frase o unas palabras. Creo que en su laconismo revelan bastante del individuo. En una de ellas se leía la ya mencionada Non multa sed multum a la que reconociendo su utilidad, no siguió estrictamente como el reconoció. En las otras dos caras aparecían "¿Cómo? ¿Por qué?", y Saepe stilum vertas. Estas últimas inscripciones reflejan su enorme, siempre despierta, curiosidad intentando llegar a las causas de los fenómenos, y su preocupación activa por corregir opiniones erróneas y lograr un buen estilo comunicativo. Con estas cualidades recuerdo a Alberto Sols, maestro de bioquímicos españoles”.


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